29 de septiembre de 2013

Ya es la hora.

En fin amigos, y no tan amigos, me ha llegado el momento de echarle narices de verdad al asunto y asumir que me voy, que ya no es la ilusión que era y el imaginar historias que podría vivir si de verdad llegara el momento que está a pocos días de empezar.. Dejar de comerse el tarro por gilipolleces innecesarias y empezar a hablar de cosas serias, que son las que vienen tocando.

Dejó de ser un “tío, que me han cogido para irme a Austria” y alegrías por todas partes y enhorabuenas que me llovían, para convertirse en un simple “cuídate mucho, nos vemos cuando vuelva”  llantos y montones de despedidas que están al caer, muy a mi pesar, porque soy una maricona y me emociono y lloro, y por eso las odio, pero son inevitables, y aunque voy a volver, que eso está claro, son seis meses, el tiempo  pasa y las cosas cambian, por mucho que yo trate de hacer que no.

Es duro despedirse de la gente que quieres, de las personas que ves diariamente y que casi necesitas para vivir, pero esto es algo que si no hago sé que estaré arrepentido mucho tiempo, y a la vuelta me alegraré de haberlo echo, por mucho que otros hayan intentado convencerme de lo contrario para que me quede aquí. Gente tan importante para mí como mi propia familia, amigos que son hermanos, y que estoy seguro de que me estarán esperando a la vuelta, porque por mucho que o quiera decir que vamos a estar muy en contacto, no tengo yo tan claro que eso vaya a ser así, pero en fin, son consecuencias inevitables, trataré de evitar acordarme de Melilla para no hacer de mi oportunidad de hacerme mejor y más completo, una angustia y nostalgia constante, y eso no quiere decir que no los vaya a tener presentes cuando toque hacerlo, ni mucho menos.

Llevo ya desde que empezó este largo fin de semana preparando ropa y todo lo que vaya a necesitar llevarme, no se me puede olvidar nada, para colmo me siguen mandando tarea como si fuese una máquina capaz de hacer siete cosas a la vez, voy a trasnochar como no lo he hecho en mi vida esta semana, es lo que toca.

Resumiendo, que os quiero, a todos, a los que creéis que he cambiado a peor, a los que más me vayan a echar de menos, a los que menos, a los que me han apoyado a hacerlo, a los que además me ayudaron , a todos los que no volveré a ver por irme antes del fin de semana, despedirme ahora, ya que me he puesto tonto y deciros que nos vemos a la vuelta, ¡que no me muero coño! Jajaja. Los partiditos de los viernes volverán a ser lo mismo en seguida, junto al padel del domingo y la sesión de hípica de los sábados. Hoy que de verdad he sido consciente de que me voy, me he emocionado, y me pesan los párpados más que un lunes.

Esta es mi última entrada escrita desde tierras melillenses, espero que os haya gustado y que me sigáis leyendo cuando escriba desde Austria, que me va a ayudar un montón.
Que os quiero, por muy dramático que suene. Os dejo aquí algunas imágenes..                                        

Gracias, y hasta otra.



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